REZO DEL SANTO ROSARIO.

Como ya todos sabemos, uno de los actos programado en el marco de la celebración de nuestro 25 aniversario es el traslado en rosario vespertino de María Santísima del Dulce Nombre, desde nuestra iglesia hasta la parroquia de Santiago. Al hilo de este culto que realizaremos en septiembre, vamos ahora a exponer de forma somera en qué consiste el rezo del Rosario.

El Rosario es una de las oraciones más antiguas y extendidas de la cristiandad, pues según la tradición fue la mismísima Virgen María la que se lo entrego a Santo Domingo de Guzmán en el año 1214, pero sin entrar más en la larga e importante historia de este rezo, su intervención en la batalla de Lepanto, etc.; vamos a pasar directamente a explicar las pautas básicas para su rezo.

El rosario es una oración muy completa ya que combina la meditación de los principales misterios de nuestra fe con la oración verbal de las dos principales oraciones del catolicismo, el Padrenuestro y el Avemaría. Tradicionalmente los misterios del rosario eran quince, agrupados en tres grupos de cinco misterios cada uno: gozosos, dolorosos y gloriosos; pero durante el pontificado de San Juan Pablo II se añadió un cuarto grupo de otros cinco misterios, los luminosos; quedando pues configurado el rosario con veinte misterios.

A la hora de rezar el rosario, lo primero que hay que tener en cuenta es el día de la semana en el que nos encontramos, pues dependiendo del día corresponde rezar un grupo u otro de misterios:
– Los lunes y sábados los rezados serán los misterios Gozosos: La Encarnación del Hijo de Dios en el vientre de María, La Visitación de María a su prima Santa Isabel, El Nacimiento del Niño Jesús en Belén, La Presentación del Niño y la Purificación de la Virgen, y El Niño perdido y hallado en el Templo.

– Los martes y viernes corresponde rezar los misterios Dolorosos: La Oración de Jesús en el Huerto, Los azotes de Jesús atado a la columna, La Coronación de espinas, Jesús cargado con la Cruz, La Muerte de Jesús en la Cruz.

– Los miércoles y domingos son los misterios Gloriosos los rezados: La Resurrección del Señor, La Ascensión del Señor, La Venida del Espíritu Santo sobre María Santísima y el colegio apostólico, La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos, La Coronación de la Santísima Virgen como Reina y Señora de todo la creado.

– Por último, los jueves fue el día elegido para el rezo de los Luminosos: El Bautismo de Jesús en el Jordán, La Autorevelación de Jesús en las bodas de Caná, El anuncio del Reino de Dios y la llamada a la conversión, La Transfiguración de Jesús en el monte Tabor, La institución de la Eucaristía.

Una vez que sabemos los misterios que corresponde contemplar ese día, comenzamos la oración propiamente dicha haciendo la señal de la cruz y rezando el acto de contrición y las jaculatorias iniciales; y tras estas pasamos ya a rezar el primer misterio. En cada misterio se reza un Padrenuestro al inicio, seguido de 10 Avemarías y finalizado con un Gloria; todas estas oraciones están pensadas para rezarse a la vez que se medita sobre el pasaje evangélico que ese misterio refleja.

Tras el rezo de los cinco misterios correspondientes a ese día, se cierra el rosario con el rezo de las letanías, siendo las letanías más rezadas las conocidas como letanías lauretanas. Las letanías como ya hemos explicado en otras ocasiones son una serie de jaculatorias e invocaciones dirigidas a la Virgen María, a través de las cuales pedimos a María que interceda por nosotros.

Una vez lleguemos a la puerta de la Iglesia de Santiago y como finalización al acto, cantaremos la Salve a la Santísima Virgen.

SALVE A MARÍA DEL DULCE NOMBRE.

Escúchame madre mía, un favor vengo a pedirte
María del Dulce Nombre, que no quiero verte triste
Tus manos bellos jazmines, dan color a mis mañanas
El más hermoso jardín, una flor puso en tu cara.

Con el corazón, hoy vengo a cantarte
para ti esta Salve rompiendo mi voz.
Enjuga tu llanto este es mi quebranto
mi bella oración, me sale del alma,
brota en mi garganta tan llena de amor.

Hoy te vengo a ver, esta es mi plegaria
Escúchame Madre postrado a tus pies
Quiero que me guíes por el buen camino
Pues me perderé, yo te lo suplico,
Aunque sea un ratito, pero escúchame

Dulce tienes la sonrisa, dulce tienes la mirada,
Dulce tienes hasta el nombre, porque no me dices nada
Si eres tú Dulce María, mi noche y mi madrugada,
María del Dulce nombre, en ti pongo mi esperanza.

Foto de Oscar Cortel.

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